Pasa el tiempo y todavía no logro encontrarme, me siento bastante perdida sobre donde ir, como ir y qué hacer durante todo ese trayecto pero entre tanto sentimiento de perdida y desorden mental una buena noticia apareció y es que me llamaron para trabajar en el parque de la costa por la temporada alta de invierno, hasta ahora pase dos entrevistas y estoy un poco ansiosa esperando el llamado para una tercera. Tengo sentimientos de ansiedad mezclado con nerviosismo. Estoy contenta, no va más allá de lo que llegue a ganar, sino que como experiencia laboral me gusta tener el parque como experiencia porque inicio una parte nueva en mi vida y sería el tener como responsabilidad el trabajo, tener una capacitación nueva, aprender cosas nuevas. Es eso lo que me lleva a querer trabajar. El hecho de aprender cosas nuevas y entrar en un mundo donde no había entrado antes. Espero que me llamen, sólo serían dos meses julio y agosto y no curso hasta el 15 de agosto, así que más me serviría. Esta tarde espero el llamado que prometieron. Además pase supuestamente por palabras de una amiga que trabajo ahí, todos los filtros. Estoy nerviosa, puede que salgan varias oraciones sin sentido. Este año siento que los ciclos se abren y cierran sin tener una fecha en especial que cumplir. Antes sentía que para mi cumpleaños o para año nuevo se cerraba un ciclo para comenzar otro. Este año siento que el fin de un cuatrimestre, el comienzo del invierno o fechas sin mucho sentido en mi van marcando cambios. Este abrir y cerrar ciclos casi constantemente me desorienta cada vez más. Se termino un cuatrimestre (por lo menos para mí) y tengo unos 20 días para volver a anotarme y un mes para mentalizarme e ir encontrándome y encontrar formas para encarar el estudio. Yo entiendo que tanto los momentos buenos y los momentos malos, son solo eso momentos pero pediría desde mi ser que los momentos buenos, además de hacer todo lo que pueda para que ir por lo momentos buenos, duren un poquito más, para sentir que soy mucho más fuerte que esos momentos malos. Creo sentir que un nuevo ciclo empieza y no busco no desaprovechar las oportunidades que se me van dando.
Me acuerdo de esos meses en que pensaba qué pasaría entre nosotros y la respuesta en mi cabeza era: No va a pasar nada, todo es muy complicado para enfrentar. No creía que pudiéramos salir casi ilesos de esa situación, imaginaba que vendría lo peor si entre nosotros pasaba algo. Y la posibilidad de estar juntos se me iba de las manos y pensaba que algo tenía que hacer con todo eso que sentía, quería alejarte, tenia que conseguirlo. Y si bien vos lograbas rehacer parte de tu vida, yo sentía que estabas cerca mío igual, que ninguna de las personas que te rodeaban lograban hacerte sentir diferente, aunque buscaba alejarme lo podía ver en tus ojos. Tuvimos peleas y ni siquiera habíamos empezado, estuvimos distanciados un tiempo hasta que decidí empezar el año amigandome con todos aquellos de los que me había distanciado, aunque solamente a vos fue a quien el mande un mensaje. No esperaba que contestaras y lo hiciste, lo que me sorprendió muchísimo. Me había propuesto tenerte ese año como amigo, quería tenerte cerca. Nos vimos algunas veces más. Me acuerdo de un día que fuimos a la plaza y aunque hacía calor porque era pleno enero, yo temblaba y no era por el frío sino porque estábamos juntos y me dabas esa sensación de rareza aunque eramos amigos. Enero paso sin muchas novedades sobre vos, llego febrero y en eso llegaron mis vacaciones. Viniste a despedirme, como algo al pasar y te quedaste hasta que me viste tomar el micro. Dentro mío deseaba que vos fueras el que viajara conmigo. Esos nueve días la cabeza no paraba de pensar, a mi amiga la llene de preguntas, de dudas que ya no supo que más hacer conmigo. Quería volver y a la vez no, tenía ganas de verte pero a la vez no sabía que hacer. Esos nueve días pasaron y volvía antes porque tenía que preparar una materia. Eso también represento que mi casa fuera una fiesta tras otra, durante seis días, tendría que existir la posibilidad de que alguna vez te viera como algo casual, te invite tres veces, viniste solo una. Y fue la vez que menos preparada estaba para hablar con vos. Me acuerdo que eramos cinco y que vimos una película que yo recomendé y que no pasaron veinte minutos y ya me había quedado dormida. Estuviste ahí para cuidarme, para hacer que duerma cómoda, para protegerme, para que no pasara frío. Después de esa noche yo había decidido que la próxima vez que te viera iba a hablar con vos. Y esa vez no quise pero vos hablaste casi por los dos. En ese momento sentí miedo, sólo en mi cabeza había pasado esa situación y sólo en mi cabeza me sentía lo suficientemente fuerte como para enfrentar todo, en la realidad no pensé que por un momento se me cruzaría la idea de que ese momento no pasará. Pero después de que nos dimos ese primer beso entendí que quería pelear lo que fuera porque estemos juntos. Ya pasaron más de dos años desde ese momento y mira que cambiadas están las cosas ¿Alguna vez habrá pasado por tu mente que íbamos a terminar así? ¿Cómo es que creció tanto la desconfianza? ¿Por qué hicimos tantas cosas para que terminemos así? Creí que con vos, el estar con vos, sólo me traería buenos momentos y míranos ahora, alejados por no haber pensado. Hay veces que siento que es muy injusto el hecho de que me tenga que alejar porque increíblemente funciono mejor intentando alejarte de mi vida que queriendo incluirte. Es una grave contradicción para alguien que se ama mucho, pero así somos nosotros, nunca fuimos de guiarnos por que debería pasar o no. Duele y mucho tener que llegar a la conclusión de que juntos no funcionamos más, que algo se rompió y no alcanza toda la voluntad del mundo para poder unirnos y que estemos bien. Pero después de tantas idas y vueltas es a único que puedo llegar: todo eso que pudimos llegar a soñar, ya no existe más.
La entrada anterior no se en que momento se me paso por la cabeza hacer click en: Publicar pero lo termine haciendo y va a quedar como huella de que en verdad no estaba pensando. Sinceramente hoy no tuve un día bueno, bastante angustiada estuve durante todo el día y creo tener más conocimientos que el propio Freud acerca de angustias y tristezas. Sumo a mi angustia existencial el hecho de que ahora tampoco voy a estar comunicada con nadie para escuchar aunque sea algunas palabras de aliento de mi mejor amiga o mi novio. Mi celular que tanto quiero y que también tengo (o ya tengo que decir tenia) maltratado cayo bruscamente al agua dejando de prender la pantalla y así imaginando una fila interminable y una pelea con algún asesor que me ponga movistar detrás de un escritorio porque seguramente: No me lo cubre la garantía que pago todos los meses. Estos hechos desafortunados que me fueron pasando estos días (el cbc me esta costando más de lo esperado y no encuentro una forma para encararlo, sigo sin conseguir trabajo, varias peleas con mi vieja y el ahora el estado de incomunicación por lo de mi celular) fueron haciendo crecer un estado de angustia que hace exactamente dos años que no sentía. Esa sensación que pensaba olvidada, volvió y le tengo mucho más miedo a el recuerdo de lo que dejo en mi que a la sensación en si. Me costo mucho sentirme un poquito estabilizada, me costo muchísimo querer recorrer un camino y no quedarme ahí, mirando como el camino seguía y yo quedaba en su comienzo. Y ahora vuelve esa sensación de angustia y ganas de desaparecer que tampoco me deja ver en claro cómo seguir y que va perjudicando muy de a poco a la gente a mi alrededor hasta odiarme por no poder hacer nada por ellos ni por mi. Dentro de toda esa confusión de sentimientos y pensamientos, estoy eligiendo seguir adelante con lo que siempre fue mi sueño y es seguir esta carrera. No quiero apurar el tiempo, con ese tiempo voy a ir probando algunas formas para llevar de mejor manera este camino. Lo primero que estoy pensando en hacer es en encontrar mi cable a tierra para despejarme de eso que me hace distraer tanto en mis momentos de estudio o hasta incluso cuando leo, creo saber que es lo que puedo hacer pero por ahora no voy a decir nada, por lo menos hasta a ver averiguado un poquito. Entre tantas caídas que tuve esta semana, algo bueno me llego en una etiqueta de facebook y fue esta foto:
Las tan esperadas entradas para ir a ver a Tan Bionica ya se materializaron de pensamiento a realidad y ahí están. Y también falta menos de una semana y media para verlos, algo mucho más que positivo. También lo positivo es que termino con la cursada, un cuatrimestre bastante caótico en relación a horarios y profesores que espero tener una mejor elección para el próximo, porque tengo pensado seguir, intentando y probando que todavía queda dentro mío esas ganas. Son las dos de la mañana y me espera una clase de matemática y un almuerzo con una amiga, además de varios parciales e integrales que practicar en mi miércoles que no me estaría llevando de ninguna manera a disfrutar lo que es el fin de semana largo.
Y hoy oficialmente: Mi vida esta dejando de tener sentido o no encuentro el motor que me impulse a seguir, me siento a la deriva y sin idea para que lado ir. Estoy sin psicólogo, dejando una materia y peleada con mi vieja. Yo sigo pero necesitaría que la suerte me acompañe por una vez, para que me siga demostrando que todo este esfuerzo vale la pena.